
Como dramaturgo, concibo el texto como una extensión de la tradición oral.
Escribo desde la «ancestralidad en movimiento», donde mis obras —como El Percusionista, Abáah o Re-Ciclo— son vehículos para la difusión del bagaje cultural de Guinea Ecuatorial, transformando la cosmogonía africana en un lenguaje universal y contemporáneo.
Mi dramaturgia es el arte del «Cuerpo y Palabra» ejerciendo como un griot moderno que utiliza la escena para educar y crear conciencia social.
Para mí, escribir teatro es diseñar un espacio sagrado donde el ritmo dicta la narrativa y el silencio lidera la emoción, permitiendo que la memoria de mis raíces dialogue directamente con el corazón del espectador actual.
