Coreógrafo

Como coreógrafo, entiendo el movimiento como una «ancestralidad en movimiento» donde mi cuerpo se transforma en un verdadero instrumento de percusión.

Mi danza es una «percusión visual» en la que cada gesto nace de una intención rítmica profunda, permitiéndome habitar el ritmo y liderar el silencio para narrar historias que las palabras, a veces, no alcanzan a explicar.

No diseño simples pasos; construyo una arquitectura de la escena donde el pulso ancestral dicta el movimiento y este, a su vez, genera la palabra, creando una experiencia de conexión que trasciende fronteras.

En mi proceso, el escenario es un espacio sagrado donde la memoria se hace carne y el ritmo se convierte en pensamiento, recordándonos, a través de cada latido, lo que verdaderamente significa ser humano.

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